Drill duro Violines coros gospel
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SALMO 135 — «ALABAD AL SEÑOR, PORQUE ÉL REINA» [INTRO — HABLADO] No es una canción para exaltar al hombre, es una proclamación: ¡Jehová es el único nombre! Desde Sion se levanta la voz de su pueblo, Él gobierna los cielos, la tierra y todo lo creado. Salmo ciento treinta y cinco… Teología en métrica. [VERSO 1 — LLAMADO A LA ADORACIÓN] Alabad a Jehová, alabad su nombre, siervo del Altísimo, proclamad quién es el Hombre que no comparte gloria, ni poder, ni majestad, Él es bueno, Él es grande, Él reina en verdad. Desde Sion, casa escogida para Él, Dios llamó a Jacob, Israel como su especial; no fue por mérito, no fue por capacidad, fue elección soberana según su voluntad. Porque yo sé que Jehová es grande, sobre todos los dioses Él permanece; todo cuanto quiso hizo en cielo y tierra, su decreto permanece aunque el hombre no quiera. Nubes, lluvia, relámpagos, viento y mar, todo está bajo el Dios que lo puede gobernar. No existe azar fuera de Su providencia, la creación predica Su eterna trascendencia. [CORO] ¡Alabad a Jehová, porque Él es bueno! ¡Cantad a Su nombre, porque Él es supremo! Los ídolos no hablan, no pueden salvar, pero Jehová está vivo y volverá a reinar. Él reina en los cielos, Él reina en la tierra, Cristo es el Rey, Su palabra no se quiebra. [VERSO 2 — APOLOGÉTICO] Plata tienen, oro tienen, pero no tienen vida, obra de manos humanas, religión construida. Tienen boca, pero nunca podrán hablar; tienen ojos, pero no pueden mirar. Tienen oídos, pero jamás pueden oír, no hay aliento en su boca, no pueden existir. ¿Y quiénes son semejantes a ellos? Los que ponen su confianza en ídolos muertos. La apologética del salmo golpea la mentira: no todo lo espiritual es verdad ni te vivifica. El hombre fabrica dioses según su imaginación, pero solamente Jehová merece adoración. No es Dios una proyección de nuestra voluntad, Él no se adapta al hombre: Él exige santidad. No venimos a construir un dios conveniente, venimos ante el Dios soberano, santo y omnipotente. [VERSO 3 — EXEGÉTICO / HISTÓRICO] Israel recuerda Egipto, señales y poder, primogénitos heridos por el juicio de Jehová. A grandes reyes les quitó autoridad, Sehón y Og cayeron ante Su voluntad. Y dio aquella tierra por heredad, a Israel Su pueblo, por generaciones sin final. Pero el salmo mira más allá de aquel momento: Dios juzga a las naciones conforme a Su gobierno. Su nombre permanece para siempre, Su memoria permanece generación tras generación. Jehová juzgará a Su pueblo con justicia, y tendrá misericordia de quienes le sirven. Porque los dioses de las naciones son vanidad, pero Jehová es vivo, eterno en Su verdad. El salmo desmonta toda falsa seguridad: solo el Dios bíblico tiene poder y autoridad. [PUENTE — CRISTO Y ESCATOLOGÍA] Y ahora mira la historia avanzar: el Dios que reina también prometió al Mesías llegar. Cristo vino en humildad, murió y resucitó, pero la historia no termina: ¡el Rey regresará! Filipenses dos anuncia que toda rodilla se doblará, todo ser reconocerá que Jesucristo es Señor. Lo que hoy muchos rechazan y prefieren ignorar, en el día de Su venida nadie podrá negar. Los ídolos caerán, los reinos pasarán, las naciones temblarán, pero Cristo reinará. No habrá argumento, no habrá religión, no habrá filosofía contra Su autoridad. [VERSO 4 — APLICACIÓN] Entonces, iglesia, ¿a quién estás adorando? ¿Al Dios de la Escritura o a un dios que estás fabricando? ¿Tu confianza está puesta en Cristo solamente, o en dinero, éxito, poder, fama y gente? Porque idolatría no es solamente una estatua, puede ser cualquier cosa que ocupe el trono del alma. Si aquello que más amas gobierna tu corazón, puede convertirse en un ídolo delante del Señor. Por eso: alaba mientras tienes vida, sirve mientras tienes tiempo, proclama la verdad. No vivas independiente del Dios soberano, somete tu vida entera al Rey resucitado. No te avergüences de anunciar Su nombre, no diluyas el evangelio para agradar al hombre. El Dios que juzga también muestra misericordia, y en Cristo hay salvación para quien cree y se arrepienta. [CORO FINAL] ¡Alabad a Jehová, porque Él es bueno! ¡Cantad a Su nombre, porque Él es supremo! Los ídolos no hablan, no pueden salvar, pero Jehová está vivo y volverá a reinar. Él reina en los cielos, Él reina en la tierra, Cristo es el Rey, Su palabra no se quiebra. [OUTRO — ESCATOLÓGICO] Salmo ciento treinta y cinco: Jehová reina, Su nombre permanece. Los ídolos pasan, los imperios caen, los hombres mueren, pero Su palabra permanece. Y cuando Cristo vuelva, no será una opinión: será el Rey manifestado en toda Su creación. Alabad a Jehová. Esperad al Rey. Vivid para Su gloria. Teología en Métrica.